Partiendo de una lámina cualquiera podemos crear el efecto de una pintura al fresco. En este caso hemos seleccionado una de las láminas de nuestros catálogos. Aconsejamos ampliar las imágenes de esta entrada para apreciar mejor los detalles.
El proceso es sencillo pero laborioso: en primer lugar texturizamos la superficie de la lámina aplicando capas de barniz transparente. El barniz se aplica con brocha y pincel, tomando como referencia la propia imagen impresa, con objeto de reproducir la textura del original. La calidad de las nuevas láminas enriquecidas con este texturizado da como resultado un símil muy convincente de pintura al óleo.
Seguidamente montamos la lámina sobre un bastidor ligero pero consistente, de modo que no se combe o se alabee debido a una posible humedad o a cambios de temperatura. Los cantos del bastidor se decoran siguiendo la intención de los colores de la lámina, imitando la filtración de tonos que observamos en algunas pinturas murales.
El resultado final es una pieza sólida y ligera de acabado mate, una alternativa al cuadro tradicional y una lámina que ha dejado de ser un simple papel impreso para convertirse en el “facsímil” de una pintura al fresco.




Doy fé, quedan estupendos, una opción muy original y elegante, cualquier lámina llama la atención cien veces más ¡ En La Casa de los Cuadros del Centro Comercial Alcalá Norte me hicieron algunos que he utilizado hasta como cabeceros de cama ¡