Hay ocasiones en las que el passepartout influye más que el propio marco en nuestra percepción de la pieza enmarcada. Es lógico si tenemos en cuenta que el passepartout es el elemento de enmarcación más próximo a la imagen.
Pero ¿cuál es realmente la función del passepartout y cómo saber cuáles son los colores y los anchos adecuados?
La función principal del passepartout es separar el marco de la imagen para que ésta se vea más despejada.
El passepartout amplía el tamaño del cuadro. Las piezas pequeñas del tipo postal requieren de un passepartout proporcionalmente más ancho que otras piezas más grandes para no quedar perdidas en la pared. Del mismo modo una lámina grande tiene entidad por sí misma y no necesita un margen extra.
Un passepartout ancho compensa la proporción de un marco delgado y viceversa. El tamaño del passepartout también nos habla de la importancia que queremos conceder a la obra; por eso los grabados se hacen en planchas de papel considerablemente más grandes que la mancha propiamente dicha, con un espacio inferior aún más amplio a modo de “distancia de respeto” a la firma y a la numeración. Las acuarelas pintadas a sangre (esto es: hasta el borde mismo del papel) también agradecen un passepartout ancho (por ejemplo, de seis centímetros en relación a un dinA4). En estos casos el marco queda relegado a un simple remate u ornamento. Antes que poner un passepartout estrecho (y estoy hablando de menos de tres centímetros) es mejor no ponerlo; producen un efecto agobiante y pobre.
Con respecto a los colores:
Un passepartout blanco crea un espacio diáfano que centra la vista en la pieza enmarcada. El passepartout blanco es luminoso, limpio y neutro. Hay una gran gama de blancos, desde el blanco puro al beige, pasando por una gradación de blancos rotos, huesos y crudos, de textura lisa, granulada o verjurada.
Los passepartout de tonos suaves sirven como media tinta para suavizar el contraste de un marco oscuro sobre un fondo claro. Pueden combinarse con un passepartout blanco que haga las veces de filo: sencillamente se superponen de modo que queden escalonados. Tan sólo un centímetro de blanco interior, a modo de margen, es suficiente para despejar la imagen y realzar el contraste con el tono pastel del passepartout exterior.
Un passepartout oscuro o negro potencia el contraste tanto como uno blanco, con la ventaja de que el oscuro sugiere profundidad, hace más presente el cuadro en una pared clara, otorga solidez y cuerpo y arropa más la imagen. Da muy buen resultado en obras contrastadas y definidas, como es el caso de las fotografías, ya sean en blanco y negro o con colores fuertes. En contra de lo que suele pensarse un passepartout blanco no añade claridad a una imagen oscura sino que la oscurece aún más, por contraste. Es mejor concentrar la luz tenue mediante un passepartout oscuro, del mismo modo que apreciamos mejor la llama de una vela en una habitación a oscuras. En cualquier caso no siempre es apropiado el passepartout oscuro: en ocasiones puede resultar demasiado pesado y sobrio.
Por regla general no es aconsejable mezclar colores en enmarcación, a no ser que se trate de cuadros infantiles. Si ponemos color en el marco será mejor no cargar las tintas en el passepartout y viceversa. Los passepartout de color le dan expresión a los marcos blancos y decapados, y también a los aluminios. Una tendencia interesante es olvidar deliberadamente los contrastes: marco blanco con passepartout blanco (¡sobre una pared blanca!), marco negro con passepartout negro, etc.
El passepartout también nos permite ser creativos. Hace poco enmarcamos una fotografía en blanco y negro con un passepartout rojo ferrari y el resultado fue sorprendente -para bien.
Por último, las planchas de passepartout sin cortar (sin “agujero”) también se utilizan como fondos de color cuando no se quiere ocultar el borde de la obra, bien porque sea un papel hecho a mano, de bordes irregulares, o una fotografía antigua troquelada, o una página arrancada de la espiral de un cuaderno de dibujo en la que queramos dejar las barbas a la vista, para conservar el carácter espontáneo de un apunte.
http://www.casadeloscuadros.es/